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Alimentación saludable y prevención de la fragilidad

           Con la edad se producen cambios físicos, psicológicos y sociales que pueden influir en el nivel funcional del adulto. La función es un factor predictivo para determinar los efectos adversos de salud, la discapacidad, la institucionalización, la hospitalización, la expectativa y la calidad de vida. A pesar de la frecuente asociación entre fragilidad, edad, sexo femenino, comorbilidad y discapacidad, existe entre un 23 y un 26% de los mayores con fragilidad que no presentan discapacidad ni comorbilidad.         La fragilidad es posible revertirla en la mayoría de los casos siguiendo hábitos de vida saludables, siendo fundamental mantener una alimentación saludable y practicar actividad física.      Si nos centramos en la asociación salud y alimentación vemos que las necesidades energéticas de las personas con la edad se ven disminuidas, pero no así las de nutrientes.      En esta etapa de la vida se produce una disminución del agua corporal total y una pérdida de mas

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