jueves, 11 de septiembre de 2014

Prevención del suicidio: un imperativo mundial


Este informe  ha sido  redactado por los principales expertos de prevención del suicidio que han aportado su experiencia colectiva para reflejar un cuadro global de suicidio y crear una hoja de ruta para su prevención.

 Pretende ser un recurso que  permita a los responsables políticos y otras partes interesadas priorizar la prevención  del suicidio como un problema de salud pública importante.A partir de ahí los países pueden desarrollar una  oportuna y eficaz respuesta nacional y  por lo tanto, evitar la carga de sufrimiento causado por suicidas e intentos de suicidio de los individuos, las familias, las comunidades y la sociedad en su  conjunto.

A pesar de que ha  aumentado la investigación y el conocimiento sobre el suicidio y su prevención, el tabú y el estigma que lo rodea  persiste y a menudo la gente no busca ayuda o se quedan solos o si la buscan muchos sistemas y servicios de salud no pueden proporcionar una oportuna y eficaz ayuda.

El informe anima a los países a que sigan trabajando en ello que lo prioricen en su agenda porque  los suicidios son prevenibles, con la oportuna intervención basada en la evidencia ya existen efectivos tratamientos y apoyos para impedir tanto  los suicidios como los intentos.

 La carga del suicidio no pesa únicamente sobre  el sector de la salud; tiene múltiples impactos en muchos sectores la educación, el empleo, el bienestar social, el poder judicial y en la sociedad en su conjunto. Por lo tanto, para iniciar el camino hacia la prevención del suicidio, los países deberían emplear un enfoque multisectorial que lo aborde de un de manera integral, que reúna a los diferentes sectores y grupos de interés más relevantes para cada contexto.

En el Plan deAcción de Salud Mental de la OMS 2013-2020, la OMS y los Estados miembros se han comprometido a trabajar en pro del objetivo global de reducir la tasa de suicidios en los países en 2020 .
El Programa de Acción Mundial en Salud Mental de la OMS, que fue lanzado en 2008, incluye el suicidio como una de las condiciones prioritarias y proporciona técnicas basadas en la evidencia y orientación para ampliar la prestación de servicios en los países.

 La estrategia debe adaptarse a la cultura de cada país, a su contexto social, estableciendo las mejores prácticas e intervenciones basadas en la evidencia con un enfoque integral.

Los servicios de salud deben incorporar la prevención del suicidio como un componente central..
Las comunidades deben de desempeñar un papel fundamental en la prevención del suicidio, proporcionando apoyo social a las personas vulnerables y participando en la atención de seguimiento, luchando contra el estigma y apoyando a los afectadas por el suicidio.



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