jueves, 4 de septiembre de 2014

Practicar el Mindfulness, puede mejorar nuestra salud




 Mindfulness, podría traducirse como «meditación de reducción del estrés basada en el estar atento» ,es una técnica, sencilla, breve, fácil de aprender y aplicar, que puede utilizarse tanto en formato grupal como individualmente, y que ha demostrado su eficacia en múltiples enfermedades y entornos y resulta especialmente aceptable en atención primaria.

Se entiende por  «estar atento» como tomar conciencia del momento presente con aceptación. Pero no siempre es así, a veces, uno puede tomar conciencia con aceptación del momento pasado, quedándose enganchado a una experiencia satisfactoria de nuestra vida, pero inutilizándole para vivir el momento presente. O uno puede estar atento al presente pero sin aceptación, deseando que se acabe rápido. Lo ideal es aprovechar atentamente ese momento presente que produce una sensación agradable y feliz
 
 El constructo «estar atento» puede ser medido mediante escalas o cuestionarios y se ha demostrado que un elevado nivel de atención se correlaciona con escasos niveles de ansiedad, depresión y somatización, elevada inteligencia emocional, así como baja hostilidad, impulsividad y vulnerabilidad a la aparición de enfermedades psiquiátricas

Son evidentes los beneficios que pueden obtenerse de esta práctica. Por ejemplo si se practica desde el entorno sanitario  el profesional de la salud, necesita el mindfulness para desarrollar la introspección, que consiste en poder darse cuenta de los pensamientos y sentimientos que puede producirle el paciente y de cómo su conducta se ve, a menudo, afectada por ellos.Existen estudios en profesionales sanitarios que confirman que las técnicas de meditación sirven para mejorar el afrontamiento ante el estrés y la empatía. Especialmente interesante es observar el hecho de que «estar atento» disminuye la tendencia a cargar con las emociones negativas de otros.
 Pero el mindfulness no sólo mejora el funcionamiento y la calidad de vida del profesional sanitario, sino que consigue mejorar el pronóstico de los enfermos en aspectos evaluados por el profesional (impresión clínica global) o por el propio paciente (ansiedad, somatización, ira/hostilidad, fobias y obsesividad)
Para el paciente, se ha demostrado que la eficacia del «estar atento» en afecciones como ansiedad generalizada depresión, suicidio, cáncer, adicciones, agresividad, dolor, artritis y fibromialgia porque  aprenden a gestionar sus capacidades de control sobre la salud desde la atención y consciencia plena, y a relacionarse  de forma empática con las personas, sin juzgarlas, desde la aceptación y la no exigencia.

Desde el entorno sanitario se puede aplicar en individuos sanos de la comunidad, atención primaria, consultas psiquiátricas especializadas, hospitalización psiquiátrica, hospital general, incluso instituciones penitenciarias y en colegios (Mindfulness en Pediatría: el proyecto “Creciendo con atención y consciencia plena”).

Su eficacia se mantiene años después de la intervención porque el individuo aprende habilidades que incorpora a su vida diaria. «Estar atento “es una alternativa terapéutica y preventiva, que requiere un compromiso activo del individuo de practicar con una frecuencia semanal.
El mindfulness es una herramienta clave para desarrollar la empatía y los aspectos más humanistas del profesional sanitario por lo que también podría ser recomendable que formara parte de la  formación de estos profesionales sanitarios.


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